Permiten una aplicación controlada y uniforme de los productos químicos.
Mejoran el rendimiento y aprovechamiento de los químicos de limpieza.
Ayudan a reducir el desperdicio de producto durante la aplicación.
Mejoran la seguridad durante la aplicación de productos químicos.
Simplifica la limpieza en áreas de difícil acceso.
Facilitan la dosificación adecuada según el tipo de químico y superficie.